El G7 abordará la lucha contra la crisis financiera mundial
Ministros de Finanzas y gobernadores de Bancos Centrales del G7 analizarán este viernes en Washington cómo evitar que se repita lo que el jefe del FMI califica de la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de los años 30.
“Una buena parte de la reunión del G7 estará consagrada a la situación económica actual, a sus consecuencias sobre los mercados financieros y a la respuesta a dar a las recientes turbulencias”, afirmó el miércoles el subsecretario del Tesoro de Estados Unidos, David McCormick.
Una fuente cercana a una de las delegaciones dijo a AFP que el comunicado será “levemente más negativo” que el de la reunión de febrero en Tokio, pero “no alarmista” sobre la economía estadounidense, y no mencionará la posibilidad de una recesión.
La crisis que estalló en el tercer trimestre del año pasado con el derrumbamiento del mercado de crédito hipotecario de riesgo (’subprime’) de Estados Unidos ha entrado, en efecto, en una fase más delicada, con una amenaza de crisis del crédito más generalizada y de contaminación a la economía real.
El punto central de la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de los países del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón) deberá ser el muy esperado reporte del Fondo de Estabilidad Financiera (FSF) que propone un catálogo de recomendaciones con miras a regular mejor los mercados.
El objetivo no es detener la crisis actual, sino impedir que se reproduzca en el futuro, mejorando la transparencia de los mercados financieros y su supervisión, con ciertas recomendaciones para un esbozo de calendario.
“Es nuestro deber como ministros de Finanzas cooperar para restaurar la confianza y fortalecer la resistencia del sistema financiero”, afirmó la ministra francesa, Christine Lagarde, en una columna del Financial Times este viernes.
Como señal de la inquietud reinante, los dirigentes de los bancos más grandes del mundo fueron invitados excepcionalmente a la cena que seguirá a la reunión del G7 para discutir las causas y consecuencias de la crisis.
El ministro alemán de Finanzas, Peer Steinbrueck dijo este viernes que estaba “extremadamente satisfecho” por el informe del FSF.
Sin embargo, no es seguro que todos los participantes estén de acuerdo sobre los remedios a adoptar, ni de que estas recomendaciones tengan efecto vinculante.
Otra preocupación: la economía real también sufre las repercusiones de la crisis financiera y eso será sin duda uno de los grandes temas de discusión en la reunión, después de que el FMI pronosticara una “leve recesión” en Estados Unidos.
Washington consideró estas previsiones “indebidamente pesimistas” pero es claro que el motor tradicional de la economía mundial tiene fallos que los estadounidenses tendrán que resolver.
Estados Unidos puede verse asimismo en posición delicada en lo que se refiere la política cambiaria, cuando la cotización del dólar aceleró su depreciación en los últimos meses, sin que Washington modificara una coma en su política declarada de “dólar fuerte”.
Los europeos no cesan de lamentar la apreciación espectacular del euro y de estimular a Estados Unidos a hacer lo necesario para valorizar el billete verde.
El jefe de los ministros de Finanzas de la zona del euro, Jean-Claude Juncker, se reunió el miércoles con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para una discusión privada que presumiblemente debe haber estado consagrada al cambio.
Los ministros deberán hablar también de la disparada de los precios de las materias primas, especialmente del petróleo, que preocupa cada vez más al mundo, especialmente a los países en desarrollo.
Finalmente, deberían proseguir su discusión sobre los fondos soberanos, a los que desde todas partes se pide que adopten un código de conducta para garantizar que sus inversiones no responderán a motivaciones políticas.
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