María Angélica Alvarez no milita en ningún partido actualmente. No cree en ellos y no confía en los políticos, al igual que Bachelet. Con estos últimos mantiene una relación cordial, pero distante. Su vínculo con Ricardo Solari es un buen ejemplo. Lo mira con recelo, pues cree que está atrapado por la maquinaria partidista. A él le atribuye, por ejemplo, haber hecho trascender antes de tiempo que el ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, abandonaría el gabinete para entrar al equipo de segunda vuelta. Según cree, lo hizo para “quemar” su nombre. No obstante, Jupi piensa que Solari seguirá siendo un consejero relevante para Bachelet, debido a su buena llegada con el mundo político.
Pese a su actual visión crítica de los partidos, Bachelet y Alvarez fueron en el pasado activas militantes de izquierda. Mientras la candidata perteneció siempre a las filas del PS, Jupi fue radicalizando su posición. En los 60, en su época como estudiante de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, perteneció a la DC. “Camaradas” de esos años son el ex asesor comunicacional de la UDI, Manfredo Mayol; el ex editor de revista Análisis José Carrasco, asesinado por agentes de la CNI; el conductor de TV Alfredo Lamadrid; y el comediante Fernando Alarcón, quien la recuerda como una de las mejores alumnas de su promoción.
Cuando la DC se dividió, Alvarez partió a la Izquierda Cristiana. Luego, en medio de la Unidad Popular, decidió ingresar al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Durante el gobierno de Allende, Jupi trabajó en el equipo de propaganda de ese grupo. Se concentró en el semanario “El Rebelde”, que en esos años se distribuía públicamente. Conocida por su preparación teórica, también escribía manuales de instrucción política. No obstante, su principal fuente de ingreso hasta el 11 de septiembre de 1973 fue su trabajo como redactora política en el diario La Nación.
Tras el golpe de Estado pasó a la clandestinidad y continuó escribiendo artículos en “El Rebelde”, pero bajo una chapa. Muchos de esos artículos servían de material para la radio “Liberación”, que, de vez en cuando, lograba interferir la señal de otras emisoras. A cargo de este equipo estaba el periodista Manuel Cabieses, actual director de la revista “Punto Final”. “Varias veces tuvimos que arrancar, tratando de salvar los miméografos y el material, ante el temor de un allanamiento”, recuerda hoy el periodista.
En ese equipo estuvo hasta finales de los 80, cuando el MIR entró en crisis tras divisiones internas. Sus ex compañeros de trabajo en el Ministerio de Salud relatan que Alvarez siempre recordaba la clandestinidad como un período de su vida extremadamente difícil para ella y su familia. Contaba que debió refugiarse en distintas lugares con sus dos hijos mayores y que no fue fácil encontrar un trabajo durante el gobierno militar.
En los años 70 escribió para la revista de la Dirección General de Deportes (Digeder) y “Nueva Aurora”, del Círculo de Periodistas de Santiago. En la década del 80 colaboró en distintas publicaciones. Primero editó fascículos en la Enciclopedia Geo-Chile; después ejerció el periodismo deportivo y trabajó en revistas de astrología y horóscopos.
Su situación laboral mejoró con el retorno de la democracia, pues, simultáneamente, colaboró en revistas de salud, fue corresponsal en economía de la agencia venezolana NotiExpress Online y asesora de la municipalidad de El Bosque, hasta que en 1994 asumió como encargada de comunicación interna del ministerio de Salud.
Aunque la periodista se niega a aceptar un rol político, en privado sí ha reconocido que formaría parte de un eventual gobierno de Bachelet. Ha dicho que no tiene “temple” para tener un cargo que requiera lidiar con los partidos, porque no quiere enfrentarse a negociaciones complejas ni verse sometida a presiones. Por ejemplo, ha sostenido, que prefiere no ocupar un cargo como el de Enrique Paris, jefe de gabinete de Lagos, precisamente porque no se siente capacitada para enfrentarse al mundo político. Pero ha reconocido que sí aceptaría cumplir una función similar a la del cuñado del presidente Ricardo Lagos, Pedro Durán, quien está a cargo de la Dirección de Programación.
* Texto publicado en Qué Pasa, 7 de enero de 2006






