Mayo
22
  • A la hora de ponerle nota a las capacidades de gobierno, tanto la Concertación como la Alianza, obtienen más de un 4,5 en una escala de 1 a 7.
  • Aunque la delincuencia sigue considerándose el asunto más grave, baja su incidencia respecto al 2007. Surge el tema del transporte, baja el desempleo, la pobreza se mantiene y sube la percepción de desigualdad.

De 1 a 7 los chilenos le ponen 4,6 de nota a sus alcaldes. Son las autoridades mejor evaluadas en comparación con la Presidenta Michelle Bachelet, los diputados y las coaliciones políticas; aunque tanto la mandataria, como la Concertación y la Alianza aparecen con notas mayores a 4. Sólo los parlamentarios tienen una calificación deficiente.

Interrogados respecto a la confianza en distintas instituciones, los chilenos nuevamente colocan a las Municipalidades en mejor posición que los partidos, el sistema de justicia, el Gobierno y el parlamento. Y este nivel de confianza hacia los gobiernos locales aumentó comparado con el año 2007.

Los datos son parte de los resultados preliminares de la encuesta Lapop-Chile 2008, Proyecto de Opinión Pública de América Latina, que realiza el Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica. A cargo de la Universidad de Vanderbilt en Estados Unidos, el proyecto es implementado por universidades y centros académicos en 22 países de la región.

Los resultados de la encuesta nacional dados a conocer por la UC muestran que a pesar del efecto Transantiago y del desgaste que la coalición oficialista acumula después de cuatro períodos de Gobierno, tanto el nivel de confianza en la Presidenta Michelle Bachelet como la evaluación de la Concertación no han sufrido una baja significativa. Obtienen más de un 4,5 en una escala de 1 a 7. La evaluación de la Alianza alcanza prácticamente la misma puntuación.

Para el cientista político Juan Pablo Luna, a cargo del estudio, lo interesante es que la Concertación a pesar de todo el desgaste que ha tenido y de los casos de corrupción de funcionarios públicos que la han afectado, sigue siendo percibida con la misma capacidad de gobierno que la coalición de Derecha. En otros países lo que ocurre naturalmente cuando hay una coalición gobernante es que la oposición se fortalece como alternativa y en Chile, dice, no parece estar pasando eso. «Tienes una Concertación que está prácticamente agotada y sin capacidad de renovación y con problemas internos y una Alianza que no puede ganar y que no se consolida en la opinión pública como una alternativa viable», señala.

Una de las hipótesis del profesor Luna para explicar esta paradoja es que los partidos tienen pocos incentivos para renovarse y cambiar. Se trata de un sistema muy cerrado e institucionalizado a nivel de elites. Cualquier intento de renovación, que rompiera los pactos originales de la Concertación y de la Alianza, sería penalizado por el sistema electoral. «Tienes un sistema básicamente congelado, con una inercia muy fuerte y donde los partidos no tienen capacidad de renovarse y de generar nuevas adhesiones», señala.

Y agrega que un sistema que no permite la alternancia de poder implica un problema de calidad de la democracia. El fenómeno explica en parte porqué la gente está cada vez más alejada de la política y porqué vota menos. El estudio Lapop-Chile 2008 muestra que no existe ningún partido que logre más de un 5 por ciento de simpatizantes y más del 80 por ciento de la población declará que no se siente cercana a ninguna agrupación partidaria.

Frente a la pregunta por la intención de voto en una elección presidencial que se realizara el próximo domingo, un 20 por ciento declara que no votaría, otro 20 por ciento no sabe o no responde y cerca de un 18 por ciento declara que no votaría por ninguno, es decir blanco o nulo. Sólo un 22 por ciento respondió que votaría por el partido de la actual Presidenta y un 20 por ciento, que lo haría por un candidato opositor.

Otro de los aspectos destacados por Juan Pablo Luna de estos resultados preliminares de la encuesta es el cambio en la percepción acerca de los problemas que afectan el país. Aunque la delincuencia sigue considerándose el asunto más grave, baja su incidencia respecto al 2007. Asimimo, emerge como un nuevo problema el tema del transporte, baja el desempleo, la pobreza se mantiene y sube la percepción de desigualdad.

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